La tensión en el Estrecho de Ormuz ha llegado a un punto de no retorno. El Pentágono lanzó una advertencia directa al presidente Donald Trump sobre los peligros de iniciar una ofensiva militar contra Irán. Según reportes de The Wall Street Journal (WSJ), el Departamento de Defensa y el Consejo de Seguridad Nacional temen que lo que se planea como un golpe quirúrgico termine en una guerra de desgaste con un número inaceptable de bajas estadounidenses.
El General Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto y hombre de confianza en el círculo de seguridad de Trump, lidera las voces que piden cautela. El militar ha subrayado que una intervención en suelo iraní no sería un «día de campo», sino una escalada regional de consecuencias impredecibles para la estabilidad de Oriente Medio.
El despliegue más grande desde Irak
Para que se den una idea de cómo está la movida, Estados Unidos tiene ahora mismo en la zona el despliegue bélico más pesado desde la invasión a Irak en 2003. En las aguas del Mar Arábigo ya están posicionados:
- USS Abraham Lincoln: Portaaviones con su grupo de ataque completo.
- USS Gerald R. Ford: El buque de guerra más avanzado de la Marina.
- Ultimátum de 10 días: El plazo que Trump impuso a Teherán para sentarse a negociar antes de soltar el fuego.
Freno legislativo y el fantasma de Venezuela
Mientras los portaaviones calientan motores, en el Capitolio no se quedan cruzados de brazos. Los congresistas Ro Khanna (demócrata) y Thomas Massie (republicano) han formado un frente unido para presentar una Resolución de Poderes de Guerra. ¿El objetivo? Prohibir que Trump ataque Irán sin la luz verde del Congreso.
Los legisladores recordaron el polémico precedente de Venezuela, donde se intervino para capturar a Nicolás Maduro sin permiso parlamentario. «No puede decidir sobre Irán sin nosotros», sentenciaron. La moneda está en el aire, y la reunión clave de este jueves en Ginebra podría ser la última llamada para la diplomacia antes de que las armas hablen.
