El regreso del gusano barrenador encendió las alertas en la Cámara de Diputados, no solo por el daño sanitario que provoca, sino por todo lo que arrastra a su paso. Así lo explicó Kenia López Rabadán, presidenta de la Mesa Directiva, al señalar que esta plaga deja al descubierto problemas de fondo que afectan la economía regional, la seguridad y hasta la relación entre países vecinos.
Durante la inauguración del Foro Binacional sobre el Gusano Barrenador, la diputada fue directa: cuando un brote no se controla a tiempo, la ganadería paga el precio y, con ella, miles de familias. Menos animales, más gastos, trabas para mover el ganado y mercados que se vuelven desconfiados son algunas de las consecuencias inmediatas que ya conocen bien los productores.
López Rabadán explicó que la ganadería no es un tema menor ni aislado. Cuando esta actividad se frena, el impacto se siente en los ingresos familiares, en la economía local y en la estabilidad social de regiones completas. A ese escenario se suma un factor que complica aún más el panorama: la relación entre la sanidad animal, la movilidad sin control y prácticas ilegales que facilitan la propagación de la plaga.
Desde su perspectiva, el gusano barrenador no es solo un problema técnico, sino una señal clara de que se necesita una respuesta distinta. Coordinación, diálogo y acción conjunta entre autoridades, productores, especialistas y países son clave para evitar que el daño siga creciendo. Por eso, destacó que el foro no se queda en el diagnóstico, sino que busca poner sobre la mesa soluciones reales, inmediatas y de mediano plazo.
La presidenta de la Mesa Directiva subrayó que el Congreso tiene una responsabilidad clara: escuchar, abrir espacios de diálogo y acompañar, desde sus facultades, los esfuerzos que fortalezcan la cooperación institucional y binacional. La sanidad animal y la bioseguridad, dijo, son asuntos estratégicos porque de ellos dependen la seguridad alimentaria, el desarrollo económico y la integración regional.
Al cerrar su mensaje, López Rabadán reconoció la participación de productores, organizaciones y especialistas, así como el trabajo del diputado Agustín Rodríguez Torres, y dejó una idea central: frente a retos que no respetan fronteras, la única salida viable es trabajar juntos y anticiparse a los riesgos antes de que el costo sea todavía mayor.
