Vie. Feb 13th, 2026

 

Desde Durango, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, puso sobre la mesa un contraste incómodo: mientras el discurso público celebra que “es tiempo de mujeres”, en la vida cotidiana muchas siguen enfrentando violencia, desapariciones y falta de atención médica. “Lamentablemente no llegamos todas”, resumió.

La frase no es menor. En política, llegar significa ocupar espacios de poder; en la vida real, significa tener seguridad y acceso a servicios básicos. López Rabadán habló de madres buscadoras que recorren el país sin respaldo suficiente de las autoridades y de pacientes que esperan medicamentos o tratamientos que no siempre están disponibles. Ahí, dijo, está la verdadera deuda.

En materia de seguridad, la diputada planteó revisar la estrategia actual. Para quien no sigue el día a día legislativo, esto implica algo concreto: evaluar si las leyes aprobadas, el presupuesto asignado y la coordinación entre Federación, estados y municipios están dando resultados. Si la violencia persiste o aumenta, el Congreso tiene la facultad de ajustar normas, reasignar recursos o llamar a comparecer a funcionarios para rendir cuentas.

Recordó que en el último periodo ordinario se aprobaron reformas contra la extorsión, pero reconoció que el problema no se resuelve solo con nuevas disposiciones. La seguridad pública depende de policías capacitados, fiscalías eficientes y jueces que actúen con prontitud. Es una cadena institucional que debe funcionar completa para que la ciudadanía perciba cambios reales.

En salud, el señalamiento fue directo: el brote de sarampión evidencia rezagos. Aquí la política pública se traduce en algo muy tangible: comprar vacunas a tiempo, garantizar su distribución y asegurar el abasto de medicamentos. Cuando esos procesos fallan, el impacto recae principalmente en mujeres que asumen tareas de cuidado y en pacientes que dependen del sistema público.

Con 30 años de trayectoria, López Rabadán sostuvo que su compromiso ha sido impulsar igualdad de oportunidades. Pero subrayó que la igualdad no se mide solo en cargos ocupados por mujeres, sino en condiciones de vida. Si una madre tiene que buscar sola a su hijo o si una paciente no recibe tratamiento oportuno, el avance es incompleto.

El mensaje final fue de llamado institucional: corregir el rumbo exige coordinación entre los tres poderes y los tres órdenes de gobierno. Más allá de diferencias partidistas, dijo, lo que está en juego es la capacidad del Estado para responder a las necesidades más básicas de la población femenina.

Porque en política, los discursos inspiran; pero en la vida diaria, lo que cuenta son los resultados.

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